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En 1908, la prensa cochabambina anunciaba la culminación de los preparativos para organizar una empresa de envergadura, con el concurso de inversionistas locales y con miras a colocar y explotar el alumbrado eléctrico en la ciudad. El proyecto incluía la instalación de una red de tranvías departamentales, una serie de molinos de maíz y trigo, una fabrica de ladrillos y tejas, todos movidos por la misma fuerza.
Mediante la escritura del 18 de marzo de 1908, se constituyó una gran empresa privada, Compañía de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba Sociedad Anónima, ELFEC, y el 6 de julio del mismo año, el Ministerio de Hacienda e Industria emitió una Resolución Ministerial reconociendo la personería jurídica de la nueva empresa.
En aquella época, Cochabamba sufría los rigores de una profunda crisis económica, razón por la cual el emprendimiento fue calificado como una osadía. Sin embargo, el futuro se veía con más claridad, ya que el alumbrado en la ciudad permitiría prolongar las horas de vida citadina, el funcionamiento de los tranvías la conectarían interna y externamente, además de facilitar el tráfico de productos y personas. Asimismo, los molinos eléctricos ofertarían una molienda de calidad superior a la conseguida en los rudimentarios molinos de piedra y competir con los productos que llegaban del exterior.
El 4 de diciembre de 1910, la luz llega a Quillacollo y Vinto, ese mismo año el tendido se prolonga hasta Parotani y Capinota. En 1912, se benefician Tarata, Cliza, Punata y Arani, ya que la energía eléctrica llegaba con la vía férrea y conectaba pueblos importantes para la economía y la cultura.
De ahí en adelante, ELFEC perdió su perfil de agente ferroviario para afirmarse paulatinamente como una empresa productora y comercializadora de electricidad.
En 1917, Simón I. Patiño se incorpora como accionista mayoritario. En 1941 sus 30.106 acciones fueron donadas a la Fundación Universitaria Patiño, que en 1943 las transfirió al municipio.
En 1955 el Estado encomienda a ELFEC para que la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) realice fuertes inversiones en la Empresa y acaba como su accionista mayoritario en 1962.
Con el propósito de que la creciente demanda eléctrica pueda ser atendida eficientemente, la CBF potenció a la Luz y Fuerza y desde el Estado se fueron emprendiendo políticas dirigidas a impulsar y regular el sector eléctrico. Se creó la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) y la Dirección Nacional de Electricidad (DINE).
Recurriendo a la ayuda de organismos internacionales, se concretó el proyecto de instalación de la planta de Corani y de Santa Isabel que permitieron que ELFEC dejara de producir energía y se concentrara en satisfacer la demanda a través de una buena distribución. Este hecho marcó el final de un tiempo histórico y la inauguración de otro distinto para ELFEC. El resurgimiento de la empresa vuelve a colocarla en un lugar privilegio del proceso del desarrollo cochabambino.
A poco tiempo de finalizar la década del '60, la “Llajta" de principios de siglo cambio su aspecto y aunque aún se repiten manifestaciones tradicionales de la cultura popular, la energía eléctrica se ha consolidado como una necesidad prioritaria para la actividad productiva y la vida cotidiana.
Capaz de asegurar la satisfacción de la demanda urbana, ELFEC se traza un nuevo desafío: iluminar el área rural. A principios de los años '70 comienza la distribución de la energía eléctrica a las poblaciones del Valle. Punata, Arani, Cliza, Tarata, Vinto Chico, Sauce Rancho y otras.
Para 1978, doscientas dos comunidades repartidas a lo largo del territorio cochabambino, contaban con energía eléctrica y, por tanto, con la posibilidad de crecer económicamente y elevar su nivel de vida. Ese mismo año ELFEC se transformaba en una Sociedad de Economía Mixta.
Al llegar los años '80 la democracia y el libre mercado también alcanzan nuestro país.
Los medios de comunicación colaboraron a que los bolivianos se incorporen a la realidad del mundo, vivan descubrimientos, desastres, guerras, avances y magníficos momentos en el instante en que sucedían, primero por medio de la radio, y hoy la televisión, el internet y otros medios. Todo esto ha sido posible gracias a la conectividad eléctrica en oficinas, fábricas, industrias, comercios y hogares.
A fines de los '90, la mayor parte de las acciones de ELFEC son transferidas a PPL, implementando herramientas de control de calidad, gestión y políticas de re inversión, las que han logrado la cobertura a más de 260 mil familias que hoy gozan de energía eléctrica en todo el Departamento de Cochabamba.
ELFEC es Cochabamba, casi 100 años junto a su pueblo, un sueño cochabambino reforzado con la experiencia de importantes empresarios e industriales del área a nivel mundial, ofreciendo calidad en el servicio y el compromiso de seguir siempre hacia adelante. |